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Amor mío, rey de mis días,
este abismo que sito entre tu piel y la mía no lo puedo contener,
no pude despedirte, no me dijiste adiós,
tan solo aquella tarde el teléfono sonó,
ya no era tu voz, era un simple sonido que me partió en dos.
Dile a este cuerpo que ya no sangre más,
que siempre estarás, comunícale a mi alma que estás a mi lado
y que nunca me dejarás.

No sé porque ocurrió esto,
sí nos quedó hacer de este amor una realidad,
aunque no lo crean los demás, sé que me amaste como yo te amé,
lo supe desde el momento que tus ojos me miraron,
lo supe desde el primer abrazo,
lo supe desde que llorabas de emoción al darte cuenta que yo sí te amaba con total sinceridad y devoción...








